Trailer «Inherent Vice», lo nuevo de Paul Thomas Anderson

images (3)«Inherent Vice», adaptación de la novela homónima de Thomas Pynchon, relato noir, es la película con la que Paul Thomas Anderson vuelve a sonar en la carrera por el Oscar, a pesar de que la Academia hasta el momento ha permanecido  inmune a los influjos del director. En esta ocasión se aleja un poco de la premisa de su anterior filme, «The Master», que no obtuvo ni el éxito ni el reconocimiento esperado, al ser una cinta poco accesible para el público en general. Esta sí parece serlo, y para ello cuenta con un reparto de lujo, encabezado una vez más con uno de sus actores fetiches (otro era el recién fallecido Philip Seymour Hoffman), Joaquin Phoenix. La ganadora del Oscar Reese Witherspoon, Josh Brolin, Owen Wilson, Benicio del Toro, Jena Malone, Katherine Waterston y Maya Rudolph completan esta producción de Warner Bros.

El sábado se celebra la premiere mundial de la película, en el Festival de Nueva York, hasta entonces… El trailer:

 

Cold Mountain, de Anthony Minghella

Bucólica odisea de Inman (Jude Law), un hombre que, después de participar en la Guerra de Secesión estadounidense, se somete a las vicisitudes que de su condición de disidente se derivan, para llegar a Cold Mountain junto a su amada (Nicole Kidman) que, con las desgracias y escaseces que la contienda provoca se las apaña como puede gracias a la contribución de una afable y dispuesta muchacha llamada Ruby (René Zellweger).

Nicole_ColdMountain

En general las interpretaciones  del filme son buenas, alguna quizás pasada de rosca por la excesiva emotividad con la que afronta la mayor parte de su aparición en pantalla.

La trama, por momentos resulta poco creíble, quizás por la anodina relación amorosa de sus protagonistas, demasiado inmediata y superficial como para desencadenar semejante empeño por el reencuentro.

A pesar de ello, la película resulta satisfactoria, se ve con ganas y su visionado es sumamente agradable.

Tiene emoción, buenas actuaciones y momentos simpáticos (las escenas de René Zellweger, que consiguió la estatuilla como mejor secundaria y Philip Seymour Hoffman) pero quizás resulten sobrevaloradas las siete nominaciones al Oscar con las cuenta.

images

Trailer Los Juegos del Hambre: Sinsajo 1 y palabras de John Le Carré a Philip Seymour Hoffman

Aprovechando el estreno del trailer de ‘Los juegos del hambre: Sinsajo parte 1″ y la aparición del inconmensurable Philip Seymour Hoffman, me ha parecido apropiado rescatar este artículo de El País en el que el escritor John Le Carré, autor de la novela ‘El hombre más buscado» adaptada por Anton corbijn y última película rodada por el considerado uno de los mejores actores de su generación, habla de su talento, en una suerte de homenaje al intérprete.

Philip-seymour-Hoffman-El-hombre-mas-buscado_landscape

Sin más dilación:

«Calculo que, en total, pasé cinco horas hablando en persona con Philip Seymour Hoffman, como mucho seis. El resto del tiempo, durante el rodaje de El hombre más buscado, me dediqué a mezclarme con los demás, a observarle en el monitor y decirle después que había estado estupendo, o a no decirle nada. Y ni siquiera eso pasó muchas veces: un par de visitas al plató y un tonto papel sin diálogo que me obligó a dejarme una barba repugnante, costó todo el día rodar y produjo una imagen borrosa de alguien a quien agradecí no reconocer. En el mundo del cine, seguramente no hay nadie que resulte tan superfluo como el autor del libro original en el rodaje de la película basada en su texto, cosa que he aprendido a mi pesar. Alec Guinness me hizo el favor de pedir que me echaran del plató en el que se filmaba la adaptación de El topo para la BBC. Yo solo había querido irradiar la admiración que sentía, pero Alec dijo que mis miradas eran demasiado intensas.

Ahora que lo pienso, Philip hizo el mismo favor a una amiga mía durante aquel rodaje de El hombre más buscado en Hamburgo, una tarde del invierno de 2012. La mujer estaba de pie a unos 30 metros de él, mirando y pasando frío, como todos los demás. Pero había en ella algo que a Philip le molestó, y pidió que la echaran de allí. Fue una reacción curiosa, curioso, casi clarividente y muy acertada, porque mi amiga es también novelista, y puede ser más intensa que nadie. Philip no lo sabía. Pero lo intuyó.

Muchos actores fingen ser inteligentes, pero Philip lo era de verdad: culto, polifacético, artístico y brillante, con una inteligencia que te avasallaba

En retrospectiva, no debería haberme sorprendido ese tipo de cosas en Philip porque, nada más conocerle, su intuición destacaba de manera luminosa, igual que su inteligencia. Muchos actores fingen ser inteligentes, pero Philip lo era de verdad: culto, polifacético, artístico y brillante, con una inteligencia que te avasallaba y te envolvía desde el instante en el que te cogía la mano, te rodeaba el cuello con su enorme brazo y plantaba su mejilla contra la tuya; o, si le daba por ahí, te abrazaba como un niño grande y regordete, y luego se apartaba y sonreía encantado mientras estudiaba el efecto que te había causado.

Philip lo estudiaba todo, todo el tiempo. Era un esfuerzo doloroso y agotador, que probablemente acabó siendo su ruina. El mundo era demasiado reluciente para él. Tenía que entrecerrar los ojos o morir deslumbrado. Como Chatterton, cuando tu ibas, él ya estaba de vuelta, y, cada vez que él desaparecía, no estabas seguro de que fuera a regresar, lo mismo que decían, creo, del poeta alemán Hölderlin: que, cuando salía de una habitación, los que se quedaban tenían miedo de no volver a verle. Y si parece que es fácil decirlo a posteriori, no es así. Philip estaba quemándose vivo delante de nuestros ojos. Era imposible vivir a aquel ritmo y aguantar mucho tiempo, y de vez en cuando tenía unos destellos sorprendentes de intimidad en los que necesitaba que lo supiéramos.

Ningún actor me había impresionado tanto como me impresionó Philip en nuestro primer encuentro: ni Richard Burton, ni Burt Lancaster, ni siquiera Alec Guinness. Philip me saludó como si llevara toda la vida deseando conocerme, y sospecho que saludaba así a todo el mundo. Pero yo sí que quería conocerle a él desde hacía tiempo. Su Capote me parecía la mejor interpretación que había visto jamás en la pantalla. Sin embargo, no me atreví a decírselo, porque con los actores, cuando se les dice qué bien estaban en un papel de hace nueve años, siempre existe el peligro de que pregunten qué han tenido de malo sus interpretaciones posteriores.

Lo que sí le dije fue que era el único actor estadounidense al que sabía capaz de interpretar a mi personaje George Smiley, un papel que encarnó por primera vez Alec Guinness en la versión de la BBC de El topo y hace unos años Gary Oldman para la gran pantalla; claro que, como buen británico, considero que Gary Oldman es uno de los nuestros.»

‘La guerra de Charlie Wilson’, de Mike Nichols

El prolífico director Mike Nichols, autor de obras de la talla de ‘¿Quién teme a Virginia Wolf?’, ‘Closer’ o ‘El graduado’, que le valdría una estatuilla dorada a Mejor Director en 1967, dirigió en 2007 ‘La guerra de Charlie Wilson’.Imagen

Con un elenco más que conocido (Amy Adams, Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman) la película aborda el entramado político sobre el que se erige la intervención estadounidense en Afganistán, bajo pretexto de expulsar del país y derrocar a la potencia soviética. Acción militar conminada por una de las mujeres más ricas de Estados Unidos (Julia Roberts) que, bajo su batuta, espolea al congresista Charlie Wilson (Tom Hanks) como cabeza de turco encargado de la diplomacia y gestión para que se lleve a cabo y que, ayudado por un agente de la CIA (Seymour Hoffman), alcanzará la gloria política gracias a la misión.

Imagen

A pesar de algún interesante diálogo, el filme termina quedándose en medio de la nada. La trama da de sí pero el elenco protagonista no convence, arranca más de la cuenta, llevando a algunos a resultar exagerados en ciertos trechos (la peluca de Julia Roberts no contribuye a darle mucha credibilidad, y esa escena maquillándose resulta sencillamente horripilante) y a otros durante todo el metraje de la cinta, como ocurre con el protagonista, encarnado por Tom Hanks cuyos desmesurados ademanes le hacen semejar a una marioneta, por no hablar de lo poco creíble que resultan algunas de sus juerguistas escenas, no le pegan.

En cambio otros actores brillan, quizás no tanto como nos tienen acostumbrados pero suficiente para sostener el filme bajo sus hombros. Es el caso, cómo no, de Philip Seymour Hoffman, que con su presencia y ese desastroso personaje cascarrabias y obsceno al que interpreta aporta la nota de humor que Nichols promete pero que no arranca en otras secuencias de la película. También lo es de Amy Adams que, con sus mohínes y ese cariz de fragilidad, a pesar de su rol extremadamente secundario, ya apunta maneras en lo que sería el precedente que la impulsaría para consagrarse como una de las mejores actrices del Hollywood actual, eterna nominada al Oscar que, con toda seguridad terminará adornando alguna de sus vitrinas junto a otros merecidos trofeos.

Imagen

Así y todo, a pesar de la sordidez que atenúa el conjunto final del trabajo de Nichols, el filme aguanta y sirve para pasar un tiempo entretenido junto a la pantalla, aunque no está a la altura de la que para una servidora es su obra cumbre, ‘El graduado’.

Los juegos del hambre: En llamas, supera a su antecesora

Miles y miles de fans esperaban ansiosos el estreno de la segunda parte de ‘Los juegos del hambre’, adaptación de las novelas de Suzanne Collins. Por fin el viernes 22 de noviembre el esperado film llegó a las salas y lo cierto es que después de tantas expectativas podría haber decepcionado, pero no, no lo ha hecho.

De hecho ha superado con creces a su antecesora. Francis Lawrence (‘Soy leyenda’) sucedía a Gary Ross (‘Seabiscuit’) en la dirección del blockbuster y ha logrado una mejora no solo técnica sino también artística de la segunda parte.

Image

Con un elenco espectacular (Philip Seymour Hoffman y una Jena Malone que borda su papel) en el que sobresale, como en la primera, Jennifer Lawrence. 

Y es que Francis Lawrence ha logrado no solo captar la esencia del libro sino también plasmarla en la película. A pesar de omitir, para algunos seguidores de la saga, algunos detalles de la novela, construye un escenario magnífico en el que de 146 minutos, nada sobra. Lo mejor, las escenas en el escenario de los juegos; lo peor quizás los primeros tres cuartos de hora, necesarios para que quien no se haya leído los libros entienda la trama, quizás transcurren a demasiada velocidad muchos acontecimientos.

Image

Pero además de la historia tomada de los libros, lo más interesante de este film es la interpretación de Jennifer Lawrence. Conecta con la protagonista, Katniss Everdeen hasta tal punto que consigue que los espectadores aprecien el cambio de la chica en llamas, su evolución. Y eso viniendo de la superestrella preferida de Hollywood, recién ganadora de un Oscar por su papel en ‘Silver Linnings Playbook’ es cuanto menos sorprendente. Sorprendente y digno de admirar pues hoy en día muchos son los actores que firman para participar en blockbusters e incrementar así su poder adqusitivo, sin tomarse en serio su trabajo porque están participando en un mero blockbuster. J-Law sí lo hace, se implica en todos los papeles que hace y así consigue que se reconozca su trabajo, digno de admirar. Además, poca gente aguanta planos como los que ella sostiene y sale airada, incluso favorecida, como el último de la película, ¿puede una mirada expresar más? De diez.