Globos de Oro: «Birdman» se despluma; Keaton vuela

Partía como favorita con siete nominaciones a los Globos de Oro. Pero igual que le sucede a su protagonista, «Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)», del director mexicano Alejandro González Iñárritu, cayó anoche en picado.
Los paralelismos entre filme y personaje principal han quedado patentes tras la ceremonia celebrada ayer por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood. La gala de premios cinematográficos apuntaba a una pugna entre «Boyhood», de Richard Linklater, —que competía en la categoría de drama— y «Birdman» —en comedia o musical—. Pero la idílica noche dejó de serlo cuando «El Gran Hotel Budapest», de Wes Anderson, llegó de tapadillo… Y le birló el premio en comedia.
Algo similar le sucede al protagonista del filme. Riggan Thomson —interpretado por Michael Keaton— es un veterano actor que en su juventud alcanzó el éxito encarnando a un superhéroe alado. En la cinta, tras experimentar el fracaso, saborea la gloria de un nuevo papel en el teatro de Broadway.

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En la ceremonia de ayer, la película del realizador mexicano tuvo que conformarse con el premio a mejor guión y el de mejor actor protagonista. Algo que no cumple las expectativas de un filme que partía como favorito tras la excepcional acogida que tuvo por parte de la crítica, pero que solo pudo materializar en premio dos de sus siete candidaturas.
El humor negro de «Birdman» perdió la batalla contra la sencilla y humana «Boyhood», rodada a lo largo de doce años. Pero la guerra por la estatuilla dorada se presenta todavía tortuosa hasta que el próximo 22 de febrero, presumiblemente, una de ambas resulte vencedora y se lleve el Oscar a mejor película.

Un «Quijote» americano

El papel le viene como anillo al dedo a Michael Keaton. Famoso después de interpretar a Batman, se alejó de Hollywood y su nombre cayó en el olvido. Ahora, el que fuera el hombre murciélago, sale de la cueva. Después del premio recibido anoche por su interpretación de lo que Iñárritu califica como «un Quijote al borde de un ataque de nervios», encabeza la lista de candidatos para ganar el Oscar.
Tras proclamarse vencedor, comentó las claves de su actual éxito: «Trabaja duro y no te rindas». Un ajado Keaton despliega de nuevo sus alas.

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Impulso a la carrera por el Oscar

Con algunos de los premios de la crítica cinematográfica ya repartidos, la carrera por el Oscar va tomando forma. Al contrario de lo sucedido el año pasado, el presente parece augurar más de una sorpresa en la categoría reina, mejor película. La carrera en 2014 parecía desde el principio un pulso entre los dos grandes filmes del año, como así fue. Gravity arrasó en las categorías técnicas y mejor director, y 12 años de esclavitud se llevó el premio a mejor película, guión adaptado y actriz secundaria.

Ayer se pronunciaron asociaciones de críticos como la de Los Angeles, que premió a Boyhood en mejor película, director (Richard Linklater), montaje y a Patricia Arquette como mejor actriz, a pesar de que compite en calidad de secundaria; la de Boston, en la que los galardones estuvieron más repartidos, Boyhood encabeza la lista con cinco, entre ellos mejor director y película, mientras que Birdman acecha a la cinta del director de la trilogía Antes del Amanecer, consiguiendo cuatro premios (entre ellos actriz secundaria para Emma Stone),  y siendo runner-up en otras tres categorías. Ambas empataron en mejor guión. El panorama se repitió con la Crítica Online de Nueva York: Boyhood (película, director y actriz secundaria) y Birdman (mejor reparto, guión y fotografía).

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Otros grandes beneficiados por estas asociaciones han sido J.K. Simmons, que desde hace unos meses es el claro favorito para alzarse con la estatuilla dorada a mejor actor secundario por su papel en Whiplash, y cuyo más claro contender sería Edward Norton por su papel en Birdman; Marion Cotillard, cuyo nombre está resurgiendo gracias a las flojas críticas recibidas por Big Eyes. La protagonista de la cinta de Tim Burton, Amy Adams, apuntaba a la candidatura pero parece que podría dejar su hueco a la francesa en la que sería su segunda nominación, a pesar de lo disputada de la categoría.

Está claro que las favoritas de la crítica son Boyhood y Birdman, pero no debemos olvidar que, en muchas ocasiones, estos premios no se corresponden con los gustos de la Academia. Habrá que esperar a los favoritos de los sindicatos para arrojar algo de luz a una carrera que, este año sí, parece más reñida, más emocionante. La gran perjudicada por estas asociaciones de críticos es Foxcatcher que, habiendo ganado el premio a mejor director en Cannes y sin algún nuevo galardón que la coloque de nuevo entre las principales favoritas cabe el riesgo de quedar relegada. Algo similar sucede con Selma, el filme de Ava DuVernay por el que nadie apostaba y cuyo recibimiento sorprendió a más de uno. Si los críticos no apoyan a esta película podría verse superada por cintas más potentes y con una campaña de promoción mucho mayor.

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Otras favoritas

Algunos de los nombres que llevan sonando con fuerza incluso antes de su estreno son Descifrando Enigma (The Imitation Game), La Teoría del Todo (The Theory of Everything) o Invencible (Unbroken), lo nuevo de Angelina Jolie que, pese a sus mesuradas críticas es muy del gusto de los votantes de la Academia.

df_alwide_unbroken-20131101054423657686-620x349Las tres corren el riesgo de solaparse, por lo similar de su temática, sobre todo las dos primeras, una sobre Alan Turing (a quien interpreta Bennedict Cumberbatch) y otra sobre Stephen Hawking (con Eddie Redmayne en su piel). La de Jolie se desmarca un poco de las dos anteriores al retratar la historia de superación de Louis Zamperini, en la que mezcla biopic, mucho drama, y destellos belicistas.

Otras películas se han quedado algo más rezagadas: El francotirador (American Snipper) de Clint Eastwood, con Bradley Cooper en el papel protagonista; Perdida (Gone Girl), de David Lynch que ha perdido el fuelle que mantenía en las fechas cercanas a su estreno y del que solo se libra Rosamund Pike por su estupenda interpretación; Interstellar, de Christopher Nolan; Puro Vicio (Inherent Vice), lo nuevo de Paul Thomas Anderson con Joaquin Phoenix; o Alma Salvaje (Wild) y Siempre Alice (Still Alice), dos cintas cuyas únicas opciones de premio parecen el de mejor actriz para sus protagonistas, Reese Whiterspoon y Julianne Moore, hasta el momento la favorita.

Una de las películas a las que nadie reservaba en un principio hueco en la categoría reina es Whiplash, relegándola a los premios de corte independiente. Pero la cinta de Damien Chazelle ha dado la campanada y, además de que su secundario J.K. Simmons es el favorito en su categoría, no se descartan candidaturas para mejor película, guión e incluso director. Miles Teller lo tiene algo más complicado en actor protagonista dada la competición de alto voltaje de la categoría.

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Eso mismo le sucede a Jack O’Connell, premiado en las asociaciones de críticos como mejor actor revelación por su papel en Invencible y Starred up. La categoría de mejor actor parece ya reservada a grandes nombres del panorama cinematográfico actual como Michael Keaton (Birdman), Bennedict Cumberbatch (Descifrando Enigma), Steve Carrell (Foxcatcher), Eddie Redmayne, favorito por su papel en La Teoría del Todo y otros dos nombres en la misma balanza, de la que solo uno permanecerá: David Oyelowo (Selma) y Timothy Spall (Mr. Turner).

J.K. Simmons y Patricia Arquette parecen los claros favoritos a falta de dos meses para la ceremonia, seguidos de cerca por Edward Norton y una Meryl Streep (Into the woods) que podría batir su propio récord de nominaciones.

Julianne Moore encabeza la categoría de mejor actriz protagonista (pudiendo de una vez por todas conseguir el ansiado galardón por primera vez), en la que suenan también con fuerza Rosamund Pike (Perdida), Felicity Jones (La Teoría del Todo), Reese Whitherspoon (Alma Salvaje). Tres nombres pelearían por un hipotético quinto puesto: Hilary Swank (The Hommesman), Amy Adams (Big Eyes) y Marion Cotillard (Dos días, una noche).

Habrá que esperar todavía a las nominaciones de los premios de sindicatos (SAG, el de actores, el día 10 de diciembre y PGA, el de productores, el 5 de enero) y de los Globos de Oro, el día 11 de diciembre, para dilucidar algunas de las  grandes incógnitas de la actual carrera por el Oscar. Nominaciones estas que, en principio y aunque últimamente se desmarcan de las votaciones de la Academia, auparán a los grandes favoritos de la temporada de premios.

Boyhood (momentos de una vida), de R. Linklater, el maestro del tiempo en la gran pantalla

Hay profesionales que no se dan nunca por satisfechos, y siempre tratan de hallar la fórmula idónea para mejorar, y con ellos su trabajo. Algunos incluso, cuando creen atisbar una posibilidad para acercarse a tan anhelado triunfo, se atreven a saltar de cabeza al vacío, sin pensar en las consecuencias. Richard Linklater es uno de estos profesionales. Un director ecléctico que a pesar de contar con películas más ligeras se ha empeñado en mostrar en la gran pantalla la evolución de los personajes. Ha tratado en varios ocasiones captar con la cámara la vida, y lo ha conseguido de una forma un tanto particular.

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Primero, sorprendía a todos con la trilogía “Before…”, en la que nos mostraba la evolución de una relación amorosa a lo largo del tiempo. Pero como siempre Linklater, lo hacía de una forma singular. No se contentó, como muchos otros directores en sus filmes, con reflejar el paso del tiempo en una misma película y con diferentes actores que interpreten la misma versión de los protagonistas en diferentes etapas de la vida. El texano prefierió y sigue prefiriendo ser realista y mostrarlo tal cual es, incluso si para ello debe dejar correr nueve años entre cada una de las cintas y que en sus protagonistas (en el caso de la trilogía Julie Delpy y Ethan Hawke) se perciban las huellas que el tiempo sella maliciosamente en la piel de sus protagonistas.

Si bien la laureada trilogía fue un enorme atrevimiento y un éxito de crítica, Linklater no se dio por satisfecho, quis mejorar la fórmula y hacerlo en 166 minutos. Desde hace muchos años venía reflexionando sobre una forma de mostrar eso mismo en una sola película, y no fue hasta 2002 que materializó esas inquietudes. Doce años más tarde éstas se han concretado al fin en una cinta, en “Boyhood” que llega para reafirmar el talento de un director que nunca se da por satisfecho, no se encasilla y sigue buscando la forma de crear.

“Boyhood (momentos de una vida)” es ciertamente un hito en la historia del cine. Pero… ¿es una obra de arte? ¿Linklater ha cambiado la forma de ver el cine? ¿Qué tiene la película que no tenga otras? Solo el tiempo dirá si esta película merece ser catalogada a la altura de grandes productos con los que el séptimo arte ha contribuido. Pero lo cierto es que por primera vez se ha llevado a la gran pantalla la evolución de unos personajes de forma real durante doce años. En la película, a través de los cortes de pelos el respetables es capaz de seguir el paso del tiempo en Ellar Coltrane, vemos cómo ese tiempo desgasta también a sus padres, algo tremendamente osado por parte de Patricia Arquette y Ethan Hawke y a lo que muchos se hubiesen negado en rotundo. No cualquier intérprete se hubiese prestado a un experimento como éste, y menos en una sociedad tan vanidosa como la élite actoral de Hollywood, dond euna arruga puede arruinarle la carrera a uno. En la cinta de Linklater, Arquette y Hawke envejecen, y dejan patente que el tiempo tiene una manera bastante cruel de manifestarse. Pero esta película es un experimento de un director insaciable, y correr ciertos riesgos es algo necesario, incluso imprescindible, para el éxito del producto final.

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“Boyhood” cuenta la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde que tiene 6 años hasta que cumple los dieciocho. El divorcio de sus padres, las peleas con su hermana mayor, las mudanzas y el continuo empezar de nuevo en una ciudad y un colegio completamente diferentes. Una vida lejos de su padre (Ethan Hawke), con el que apenas puede compartir momentos episódicos, los fracasos sentimentales de su madre, el primer amor, y el primer desamor y, por fin, la emancipación.

La cinta de Linklater muestra la vida Mason pero bien podría estar contando, con matices obviamente, la de cualquier espectador. Eso es lo que hace de “Boyhood” una cinta interesante. Linklater tiene una pasmosa capacidad para captar la rutina de lo cotidiano y hacer que esta parezca especial. Linklater se ha ganado ya el favor de la crítica, y parece que del público estadounidense también (20 millones para una cinta de estas características es una cifra a considerar). En España se ha estrenado el 12 de septiembre y veremos cómo responde. Suena ya, “Boyhood” como una de las favoritas carrera de los Oscar. Cabe recordar que todavía es septiembre y la carrera por la estatuilla es una de fondo, y aunque a veces haya sorpresas, en la Academia son bastante convencionales y suelen regirse por los mismos patrones año tras año. La presencia de la cinta de Linklater parece una posibilidad bastante factible, al igual que se perfila la posibilidad de un hueco para Patricia Arquette, contundente en el papel de una madre sufridora y sacrificada. El que debería tener en cambio presencia debería ser Linklater, premiado a mejor director en Berlín, por su increíble contribución al cine, pero el resto de contendientes en una categoría muy disputada y con solo cinco plazas vacantes deja todo en el aire. Para esto habrá que esperar pero la Academia apenas hizo caso a la trilogía “Before…” que con su despedida solo logró nominación a mejor guión original (LInklater, Delpy y Hawke) y no consiguió la victoria.

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Pero qué más da. A Richard Linklater no parece importarle. Ha cambiado la manera de hacer cine, como muchos otros lo hicieron en su momento, y por eso a merece una digna mención. Además, la humanidad con la que retrata a sus personajes, su ojo crítico pero verosímil ya se han ganado muchos corazones y quién sabe, quizás algún día nos muestre qué ha sido del Mason adulto, ya sabemos lo que le gusta. Eso sí, esperemos (o imaginemos) que un Ellar Coltrane adulto puede ser menos soso y tener más carisma que la que ha demostrado aquí. Sus padres en la ficción serían buenos maestros para encarrilarlo. Linlater ha demostrado que si quiere, puede. Ha demostrado que puede hacer d euna película una máquina del tiempo. Y él, de momento, es el único que tiene la llave.

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