‘The Grand Budapest Hotel’, de Wes Anderson

Wes Anderson se aleja de las historias y técnicas comunes, como viene siendo habitual en su filmografía, ya convertida en seña de identidad, en esta película que está llamada a alzarse con la medalla a la originalidad.

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Puro virtuosismo, el director se recrea en los detalles, a base de rápidos zooms, en un asombroso aunque peculiar ejercicio de savoire-faire al mostrar como telón de fondo y escenario de las desdichas y vicisitudes de sus personajes, una nostálgica e imaginaria mirada a la Europa de entreguerras.

Gustave H. (Ralph Fiennes) es el gran conserje de un gran hotel que tras la resolutiva actitud de un joven empleado, Zero Moustafa, decide ampararlo bajo su protección. Gustoso de las relaciones con mujeres acaudaladas y de avanzada edad, Gustave H. se meterá en un buen lío al convertirse en el único beneficiario de la fortuna de una de sus amantes, lo que le llevará a ser perseguido por la justicia y cómo no, por el malvado hijo (Adrien Brody) de Madame D y su secuaz (Willen Dafoe).

Entre persecuciones e historias de amor, Wes Anderson, a través de su exótica mirada brinda una maravilla de película. Todos los personajes y paisajes son estrambóticos, rayando con el límite de la ridiculez pero sin caer en ella, como si de un funambulista se tratara.

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Además de contar con un reparto coral de lujo para dar vida a sus extravagantes personajes: Bill Murray, Bob Balaban, Saoirse Ronan, Jude Law, Tilda Swinton, Lèa Seydoux o Edward Norton, la virtud de ‘El Gran Hotel Budapest’ es cautivar al espectador, y eso lo conseguirá si el respetable no se queda en la superficie, ni se pierde entre tanto tejemaneje de vértigo de los protagonistas. Si se limitan a eso, este film puede caer en la absurdez poética, como el amor que parece profesarle Gustave H. a este género, que la hay, pero hay más sensatez en la inteligente y suspicaz historia que se teje más allá de ello. 

Una historia de melancolía, de amistad, de amor… Tras los desvaríos del director, y también en ellos, hay magia y sobre todo mucha, mucha ternura. Envuelto en un pomposo embalaje el conjunto presenta un resultado cautivador. Y cómico.

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5 pensamientos en “‘The Grand Budapest Hotel’, de Wes Anderson

  1. La has descrito PERFECTAMENTE! 🙂
    Leyéndote he vuelto a tener ese sentimiento de candidez energética que me dió ver la película!
    Aii, cómo he echado de menos la blogosfera! Voy a ponerme un poquillo al día con tu blog 🙂
    Besos!!

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